El Mercurio | Santiago de Chile, domingo 18 de junio de 2006

Morris Berman:
Escritor arremete contra EE.UU. y alerta sobre los últimos días del imperio

MICHIKO KAKUTANI


Berman sostiene que los ataques terroristas del 11-S "fueron la consecuencia trágica pero inevitable de nuestra política exterior".


Describe al país como "un páramo emocional y cultural" y dice que, como Roma, está a punto de derrumbarse.

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MICHIKO KAKUTANI
The New York Times

En "Dark Ages America: The final phase of empire" (Los tiempos oscuros de América: la fase final del imperio), el historiador Morris Berman hace una diatriba que describe a este país como "un páramo emocional y cultural" que sufre de "muerte espiritual" y que está empeñado en exportar sus valores falsos a todo el mundo a punta de pistola; un imperio convertido en república que ha entrado a una nueva Edad Oscura y que está al borde de derrumbarse como Roma.

Berman sostiene que los ataques terroristas del 11-S "fueron la consecuencia trágica pero inevitable de nuestra política exterior", y se refiere a ellos como "el llamado ataque contra la civilización", preguntándose si EE.UU. es "realmente el portaestandarte de una genuina civilización". Además, agrega que el pueblo estadounidense es estúpido, ignorante, violento y codicioso, y que "tiene el gobierno que merece".

Secuela

Una especie de secuela del libro que Berman escribió en 2000, "The twilight of American Culture" -el que describió el país como una sociedad sumamente disfuncional que sufría de apatía, cinismo, enajenación y furioso consumismo-, "Dark Ages America" empieza como una sombría profecía de decadencia y caída, citando cuatro rasgos que comparten, asegura, el desaparecido Imperio Romano y el Estados Unidos actual: "el triunfo de la religión sobre la razón", "el fracaso de la educación y el pensamiento crítico", "la legalización de la tortura" y el decreciente respeto y poder financiero en la escena mundial.

Berman permite que su narrativa caiga en un lenguaje retumbante de uso múltiple contra virtualmente todo lo norteamericano, desde la política exterior del país hasta su afición por los autos, la comida rápida, la televisión, los teléfonos celulares y los centros comerciales; desde la decisión del Presidente Bush de ir a la guerra en Irak hasta la celebración de la nación del individualismo y la libre empresa. "Dark Ages" parece ser, más que un argumento original y coherente, un compendio de quejas -algunas con base y otras triviales- recogidas de una gran variedad de textos.

El autor asume un tono áspero de condescendencia santurrona, de sabelotodo, como si sólo unos pocos iluminados fueran a entender lo que está diciendo. Es presumidamente fatalista y ampliamente despreciativo del debate político dentro del país. "La distinción entre los estados rojos (republicanos) y azules (demócratas) no significa mucho", escribe, "porque la elección de John Kerry no habría alterado el curso de la nación".

Sus palabras más despectivas están reservadas para el Presidente Bush, pero realmente no ve mucha diferencia entre Bush y Bill Clinton; el imperialismo de Clinton, indica, simplemente habría sido de una clase más benévola, más moderada. Esta falla de Morris Berman para hacer distinciones culmina con el amontonamiento en un solo saco de "los serbios, los sudaneses, los afganos y, por supuesto, Saddam Hussein" como personas "que nos desagradaron" y a quienes castigamos utilizando la fuerza militar estadounidense.

Al criticar la cultura norteamericana, Berman también hace las generalizaciones más amplias, basado en la más anecdótica de las evidencias. Cita fragmentos de conversación que oyó en televisión o radio -o en un bar- para respaldar su afirmación que "la falta del conocimiento más básico es tan extrema en EE.UU., que uno tiene que preguntarse si estamos hablando de ignorancia o sólo franca estupidez".

Berman también se refiere a lo que llama un "odio estadounidense por la libertad". Y afirma que "el sistema de valores de al menos el 90% de la población (en una estimación conservadora) ha intervenido para excluir una cantidad de opciones que son esenciales para una sociedad sana. En un nivel, uno podría decir que EE.UU. les quita el amor y da a cambio artilugios a sus ciudadanos, lo que una mayoría considera excelente negocio".

Boomerang

Tan indiscriminadas y destempladas son las denuncias de Berman, que socavan los puntos válidos que quiere hacer sobre el rol que la guerra de Irak ha desempeñado en el fomento del terrorismo, las implicancias morales de la tortura en Abu Ghraib y los peligros de un déficit comercial creciente y unas fuerzas armadas sobreexigidas.

Pero su manifiesto odio por todas las cosas estadounidenses dará a los ideólogos de derecha una oportunidad para castigar a aquellas personas que no comparten el desprecio de Berman por este país, pero que por casualidad comparten su preocupación por la guerra de Irak y las políticas del gobierno de Bush.

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Morris Berman en Cuatro Vientos:
     
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