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Colección Ecología, Cosmovisión y Economía Crítica

   

En ausencia de lo sagrado
El fracaso de la tecnología y la supervivencia de las naciones indígenas
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Jerry Mander

P R E F A C I O

Es un placer y un privilegio el que se me haya solicitado escribir algunas líneas como prefacio a uno de los mejores libros de crítica tecnológica que haya aparecido en los últimos años. Quizás la razón de que este encargo resulte adecuado, sólo se debe a una sencilla razón, divertida y anecdótica. En 1991 Jerry Mander, amigo y colega por muchos años, me entregó, minutos antes de partir en mi avioneta desde San Francisco, California, rumbo a Chile, su aún inconcluso manuscrito. Era un bulto tremendo, pesaba no menos de dos kilos y ¡tenía un grosor de unos diez centímetros! Yo estaba tan ansioso por leerlo que a pesar de nuestra preocupación por el peso de la carga, de todas maneras lo traje conmigo. Su peso a menudo adormecía mis rodillas durante la larga travesía; mientras un amigo que estaba aprendiendo a volar piloteaba el aparato, yo leía y a la vez supervisaba su técnica de vuelo. Unos diez días más tarde llegábamos a Santiago y había logrado leer, a menudo en voz alta y con mucha atención, todo el manuscrito durante aquellas largas horas de vuelo. Entonces ¡podría decirse que al menos traje a Chile el original! Y ahora, propiamente editado y traducido al español, es mérito de Cuatro Vientos que esté al alcance de los lectores hispanoparlantes. Por supuesto, el mérito principal recae en el autor y me complace felicitar a Jerry por su esfuerzo de doce años para construir este libro.

Creo que entre los cientos de miles de nuevos libros sobre todos los temas concebibles que pueblan las librerías, absolutamente ninguno merece más atención y obligación que éste. Podría parecer exagerado pero explicaré el porqué.

Hoy en día entre muchos problemas esenciales concernientes a la vida social, política, educacional y cultural no hay ninguna crisis mayor que la crisis ambiental en que nos encontramos sumidos. Tal vez, en Chile actual -autocomplacido con sus logros macroeconómicos de los últimos años- no se vea así. La crisis social acompañante, demasiado evidente en la vida que nos rodea (delincuencia, drogadicción, prostitución infantil, etc.), se combina para conformar lo que ahora se llama en muchos círculos la crisis eco-social, una muy adecuada descripción de la desintegración de los mundos natural y humano que hoy se está produciendo.

El problema de la bio-diversidad y de la extinción de especies, carece de parangón por sus proporciones e implicancias y es, como muchos dicen, el problema cumbre de nuestros tiempos, aunque no sea muy "visible" aún para los habitantes de las grandes ciudades. Esta percepción, como el fenómeno más significativo del Paleolítico Superior, tiene todavía que ser comprendido en forma plena, o al menos marginalmente. Todo esto si es que la especie humana logra sobrevivir hasta las futuras eras geológicas, no escapará a aquellos historiadores que en algunos millares de años en el futuro, consideren nuestra era como aquella en que la humanidad en su enorme soberbia, arrogancia e ignorancia, destruyó no sólo la sacralidad y el respeto (o reverencia) por otras formas de vida, sino que arrancó de cuajo, desde debajo de sus propios pies, la diversidad de tales formas de vida y sus servicios esenciales a los sistemas planetarios naturales. ¡Un clásico ejemplo de autodestrucción!

Atrapada en una charlatanería cacofónica, la humanidad como una gran demostración final de su estupidez, perdió el hilo del pensamiento y discurso social, político, económico y educacional, dejando a un lado el problema esencial de la integridad del medioambiente, sin el cual, la vida como la conocemos y disfrutamos, es imposible.

Aquí en Chile he escuchado con frecuencia de labios de políticos, pensadores, sociólogos, e incluso al presidente de la República expresar a través de entrevistas de prensa, que las consideraciones ambientalistas no pueden detener el desarrollo de la economía. Esos arqueólogos y antropólogos del futuro, revisando las perspectivas ontológicas y filosóficas del homo economicus de los siglos veinte y veintiuno se preguntarán ¿Es que el mundo se había vuelto loco?, ¿Cómo pudo la marginalización y aniquilación general de especies que proveen servicios esenciales e irreemplazables ser tan tontamente ignorada? La importancia y significado de esto es incuestionable y, sin duda alguna, este proceso está hoy con nosotros y la crisis sigue avanzando. Su importancia moral precisaría de muchos más libros como éste para ser explorada. La idea del final del nacimiento es tanto ética como moralmente repugnante y degrada cualquier reclamo a la humanidad que podamos formular. Como se puede ver fácilmente, la extinción de especies a causa de la actividad humana es en realidad el gran problema de nuestra época.

¿Por qué entonces necesitamos leer libros como éste? Yo lo veo así: la crisis eco-social nos afecta a todos, nadie puede escapar de ella, es una responsabilidad tanto individual como colectiva, e intentar revertirla y mitigarla es una obligación moral. Mucha gente está ahora trabajando por comprenderla y crear medidas de control que puedan ayudar a mejorar la conciencia en torno a ella y oponerse a ciertos proyectos que, con sus tendencias negativas o su abierta peligrosidad, amenazan la vida.

continua...