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Colección Espiritualidad
y conciencia

   

Revelación de la Gracia
Psicoterapia en el Espíritu del Tao Te King
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Greg Johanson y Ron Kurtz

I N T R O D U C C I O N

La Gran Vía es suave y recta;
Y sin embargo, la gente prefiere los senderos tortuosos.
(Wu, 53)

Hay quienes dicen que mis enseñanzas son insensatas.
Otros las llaman sublimes pero poco prácticas.
Pero para aquellos que han mirado dentro de sí mismos, esta insensatez adquiere un perfecto sentido.
(Mitchell, 67)

En algún momento durante los siglos sexto al cuarto antes de Cristo, el misterioso Lao Tse nos legó el Tao Te King, un libro que se convertiría con el correr de los siglos en el texto fundamental de la escuela espiritual/filosófica del pensamiento chino llamado taoísmo. La identidad de Lao Tse ("anciano maestro") se pierde en las brumas del pasado. Cuenta la tradición que era un anciano contemporáneo de Confucio, tal vez un archivero del gobierno que a regañadientes armó este libro de sabiduría para beneficio de quienes ejercían el mando. Aunque se han hecho más de cien traducciones al inglés de la obra de Lao Tse, por lo general se ha conservado su título chino de Tao Te King. Esto, en inglés, podría interpretarse como "La Vía (Tao) Clásica (King) y su Virtud (Te)". El Tao Te King es un libro místico o espiritual porque presenta el Tao, o la Vía, como la fuente, verdad o principio creativo tras todas las apariencias de la vida. Al igual que Dios en la tradición occidental, el Tao jamás puede ser aprisionado en palabras. Un manual práctico de entrenamiento filosófico, el Tao Te King nos alienta a encarnar la virtud, a vivir vidas que sean consecuentes con la realidad del Tao. Con gracia poética intenta ayudarnos a llevar nuestro ser y nuestro hacer hacia una unidad armoniosa.

Las enseñanzas de Lao Tse fueron escritas durante un período en que las viejas estructuras estaban declinando. El comercio y los negocios iban creciendo con el advenimiento de nuevas tecnologías. Los gobernantes hacían alarde de su poder, desarrollaban nuevos sistemas de armamentos y acudían a la ley y el orden para aquietar a las turbulentas masas. El confucianismo, la filosofía del momento, enfatizaba los valores de la conformidad y de los tesoros terrenales. La vida era agitada e infeliz a la vez.

Dentro de esta situación volátil y compleja que en apariencia clamaba por que se hicieran muchas cosas, Lao Tse introdujo las ideas del no-ser, la no-acción y la no-violencia. El no-ser fue un concepto revolucionario para los chinos. También ha sido un concepto difícil de aceptar para los occidentales porque no tiene el significado de "nada" o "vacío" como lo entendían los griegos y quienes los sucedieron. Para Lao Tse, el no-ser es el fundamento del ser, más semejante al "todo" que a la "nada". Tal como el cubo de una rueda o el hueco de una copa, es el espacio vacío el que da su utilidad a las cosas. El no-ser da al ser el espacio para existir. Un pensamiento análogo se encuentra en un antiguo mito judío que dice que en el principio Dios era todo, de modo que la única forma en que podía crear era retirándose, desapareciendo, para dejar espacio para la vida. El no-ser sugiere no identificarse con una parte de algo, o de nosotros mismos, sino abarcarlas todas, sin excluir nada. De igual manera, para Lao Tse, la no-acción no significa no hacer nada, sino más bien no interferir, haciendo sólo aquellas cosas que son naturales y que están en línea con el movimiento de nuestro mundo en perpetuo cambio.

El no-ser y la no-acción eran conceptos tan extremos que nadie sabía cómo manejarlos. En una historia posiblemente apócrifa, se cuenta que Confucio tuvo una entrevista con Lao Tse. Después comentó: "Lao Tse es como el dragón, lo que está más allá de mi conocimiento". Sin embargo, la inequívoca rectitud de las enseñanzas de Lao Tse fue reconocida intuitivamente. Se convirtieron en una influencia subterránea poderosa aunque sutil, continuando a través de los siglos hasta la actualidad. Lao Tse orientaba hacia lo simple y no forzado, hacia una influencia gentil más que al esfuerzo o la lucha. Para él, la no-acción no era una forma de retraerse del compromiso con la vida, sino más bien una vía para alcanzar la realización en la existencia mediante la mantención activa y consciente de la armonía con la Forma En Que Son Las Cosas.

El no-ser y la no-acción apoyan juntos la no-violencia. La no-violencia es una actitud de confianza en la creación, especialmente los cambios naturales que fluyen de la interacción del ser y el no-ser. Es un compromiso de no interferir con los procesos de la vida, sino de celebrar su inteligencia orgánica espontánea. La no-violencia promueve un respeto por los sutiles, casi imperceptibles movimientos de la mente, del cuerpo y del espíritu, y da origen a un ceder o suavidad que acompaña y nutre estos movimientos más que corregirlos o vencerlos.

El espíritu de no-violencia se manifiesta en un modo particular de conocer que los budistas, después de los tiempos de Lao Tse, llamaron "conciencia plena" (mindfulness). La conciencia plena es un estado de conciencia alerta si bien relajado. No restringe, añade o interfiere con lo que está en la conciencia. Es una forma de atención pura que es receptiva y que realza nuestra atención de lo que sea. La conciencia plena es una poderosa herramienta terapéutica para estudiar cómo creamos nuestras percepciones del mundo. Es un encuentro valiente y honesto con la realidad vigente, con lo que simplemente es en ese momento.

Lao Tse fue un crítico severo de las instituciones de su época y alguien que a la vez ofrecía alternativas positivas. Nuestra intención aquí es reflexionar sobre cómo el espíritu y los principios que manan de su Tao Te King pueden iluminar y guiar la práctica de la psicoterapia en nuestros tiempos, tan similar a la suya. No intentamos ser exhaustivos. Más bien, nuestro objetivo es permitir que unas cuantas notas de su sabiduría reverberen en el corazón y la mente. Presentamos varios casos clínicos disimulados, con la intención de evocar el sabor, estilo y técnica de la psicoterapia práctica en una forma que sea congruente con los principios del Tao Te King, y enfatizar cómo la sabiduría de Lao Tse puede proveer una base y estructura para inventar cualquier técnica que sea útil en un momento dado.

Escribimos para clientes y terapeutas en la creencia de que no tienen por qué existir secretos. Mientras más sepamos sobre terapia como clientes, mejor oportunidad tendremos de unirnos a nuestros terapeutas en una alianza para un crecimiento sanador. Mientras más sepamos como terapeutas, mejor equipados estaremos para ayudar a los clientes a obtener el máximo de sus oportunidades terapéuticas. Mientras más sepamos del Tao, más podremos abrazar la paradoja esencial que hace posible la terapia: por una parte, nos damos cuenta de que algo tiene que cambiar. La naturaleza de la vida es cambio. Simplemente necesitamos percatarnos de los cambios y avanzar creativamente con ellos. Sin embargo, si nunca fuéramos a cambiar, eso también estaría bien. Nuestro valor como personas no está en juego. Todos somos hijos del Tao, aun cuando estemos viviendo de manera destructiva y perjudicial. Si bien nuestros espíritus añoran la mayor libertad, integración y coherencia que la psicoterapia puede ayudarnos a descubrir, tendemos a resistir el crecimiento en cualquier contexto que sugiera que seremos aceptables sólo cuando hayamos alcanzado aquella libertad y coherencia. La gracia de un ambiente terapéutico pretende proteger y confirmar nuestros espíritus en su bondad esencial. Esta confirmación puede entonces liberarnos para visualizar y crear cambios que llenen nuestra vida, y reconocer y explorar, cuando se presentan, los obstáculos que nos alejan de una vida más satisfactoria.

Aunque escribimos para clientes, terapeutas y otros lectores interesados, nuestra perspectiva primaria es la del cliente. Como tal, este libro es una carta personal de nosotros, los autores, a actuales o potenciales clientes. Expresa lo que hemos encontrado de ayuda en nuestras propias experiencias como clientes. Esperamos que permita a otros encontrar satisfacción dentro de la terapia. Hacemos un llamado a los clientes a remitirse continuamente a su propia sabiduría en el sentido de comparar la verdad de su experiencia con la nuestra.

La forma de este libro es continua y discontinua a la vez. Al comentar los textos seleccionados del Tao Te King, hemos seguido el orden tradicional de los capítulos, incluyendo citas de capítulos posteriores cuando coinciden con los temas analizados. Esto no se presta para el tipo de discusión lineal a que estamos acostumbrados en Occidente, ya que en los escritos asiáticos hay una circularidad que recuerda la interconexión de todo el pensamiento.

Existen muchas traducciones excelentes del Tao Te King. Nosotros citaremos algunas de nuestras favoritas. Hemos indicado entre paréntesis de qué capítulo y de cuál traducción proviene un texto determinado1. Lao Tse valorizaba de manera especial el principio femenino. Stephen Mitchell toma esto en cuenta en su traducción, haciendo que el maestro o sabio sea alternadamente hombre y mujer. Otras traducciones presentan un sabio exclusivamente masculino. Ya que la mayoría de las citas del Tao Te King que aquí incluimos son masculinas, hemos dado a varios de los ejemplos de terapeutas una voz femenina. Para lograr un lenguaje inclusivo, con frecuencia usamos el plural para evitar escribir "él o ella" y "su de él o de ella", aunque admitimos que no es la solución más feliz para quienes aman la lengua inglesa refinadamente escrita.

Los capítulos individuales de este libro se pueden leer independientemente, aunque hay una hebra de continuidad que corre de principio a fin. Sugerimos acercarse a Revelación de la Gracia en forma meditativa. Leer cada capítulo lentamente. Estar abierto a permitir que toque acordes de acuerdo o desacuerdo con la experiencia de cada cual. Ser curioso. Explorar todo lo que entre en su conciencia. Tomarse el tiempo para abarcar los ecos y asociaciones que afloran. Un pensamiento, sentimiento, sensación o recuerdo que surja, puede conducir a algo más que será útil en el proceso de autoexploración. Confiar en que el Tao está operando a través de la experiencia de leer, agitando sus aguas interiores.

Finalmente, nos damos cuenta que como autores estamos en serios problemas desde su mismo inicio, pues como lo dice el Tao Te King,

Quienes saben no hablan.
Quienes hablan no saben.
(Feng & English, 56)

 

Greg Johanson y Ron Kurtz
The Hakomi Institute, 1991
Boulder, Colorado

 

   
  Editorial Cuatro Vientos
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