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Colección Educación, Filosofía y Mediación

   

La Tercera Etapa: Ensayos críticos sobre psiquiatría contemporánea
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César Ojeda Figueroa

 

Domingo 15 de febrero de 2004 Diario El Mercurio

RESEÑA.

Hernán Silva Ibarra

El doctor César Ojeda recorre, con un lenguaje ameno y accesible, el camino entre la psiquiatría moderna y la contemporánea, pronosticando que la teoría evolucionaria será el mejor marco conceptual para entender la conducta humana.

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HERNÁN SILVA IBARRA

En su libro "La tercera etapa. Ensayos sobre psiquiatría contemporánea" (Editorial Cuatro Vientos, 2003), el doctor César Ojeda nos invita a pensar sobre la psiquiatría actual. Con un lenguaje accesible para los lectores no habituados a la terminología psiquiátrica, pero sin concesiones respecto a su profundidad, el autor nos lleva a transitar por las ideas fundamentales que orientan a la psiquiatría contemporánea. A continuación espigamos algunas de las múltiples ideas que sugiere su lectura.

La histeria, una misteriosa enfermedad de larga historia en la medicina y que puede simular cualquier patología, jugó un papel central en el nacimiento de la psiquiatría moderna. Producto de un útero migratorio según la medicina de la Grecia clásica, tomaba de este órgano la capacidad de representar enfermedades de cualquier parte del organismo. En el siglo XIX el gran clínico francés Jean Martin Charcot, mientras estudiaba diversas afecciones neurológicas en La Salpetriere, debió hacerse cargo de un grupo de pacientes histéricas que presentaban parálisis, anestesias o convulsiones sin tener hallazgos orgánicos demostrables. No sólo no tenían lesiones anatómicas perceptibles, sino que sus síntomas "podían ser inducidos por sugestión y mejorados por persuasión", como llegó a afirmar su discípulo Babinski.

Por lo tanto, estos trastornos no podían ser abordados desde una explicación orgánica, sino comprendidos a partir de su sentido. Es conocida la fuerte impresión que las demostraciones clínicas de Charcot, en el campo de la histeria, ejercieron sobre el entonces neurólogo vienés Sigmund Freud y su papel en el ulterior desarrollo del psicoanálisis. Menos conocido, en cambio, es el desarrollo prácticamente paralelo al psicoanálisis de la fenomenología, corriente fuertemente enraizada en la filosofía y cuyos aportes a la psiquiatría clínica resultan fundamentales. Psicoanálisis y fenomenología representan, para Ojeda, las concepciones dominantes de la "primera etapa" de la psiquiatría contemporánea, la que se desarrolla en la primera mitad del siglo XX.

Ambas corrientes tienen como tema privilegiado la conciencia. Mas, paradójicamente, mientras el psicoanálisis la pone bajo sospecha y procura develar las motivaciones inconscientes de la conducta, la fenomenología propone la radicalización de la conciencia como fundamento de una psico(pato)logía.

El ataque de los fármacos

Tanto el psicoanálisis como la fenomenología influyeron enormemente en el desarrollo de la psiquiatría hasta que, en la segunda mitad del siglo XX, debuta la llamada "psiquiatría biológica", la que constituye una "segunda etapa" que predomina hasta la actualidad. Señala Ojeda que el descubrimiento de los modernos psicofármacos (antidepresivos, antipsicóticos, ansiolíticos, estabilizadores del ánimo) llevó al estudio de sus mecanismos de acción y a la formulación de hipótesis biológicas sobre el origen de la enfermedad mental. Estas hipótesis guían la investigación de nuevos fármacos y procuran explicar los trastornos mentales a través de alteraciones bioquímicas o neurofisiológicas. Si bien lo anterior es indudablemente cierto, a nuestro juicio el panorama es más complejo. El explosivo crecimiento de las neurociencias y el desarrollo de nuevas disciplinas han sido tanto o más relevantes que la psicofarmacología en la comprensión de la enfermedad mental. No se puede desconocer la existencia de "psiquiatras biológicos" reduccionistas, que creen poder explicar la conducta exclusivamente mediante un desequilibrio de neurotransmisores o por el funcionamiento alterado de circuitos cerebrales. Pero los investigadores más lúcidos han rehuido ese tipo de explicaciones. Por lo demás, el reduccionismo es un pecado bastante extendido, del que han sido culpables tanto psicoanalistas y fenomenólogos como "psiquiatras biológicos".

El físico David Deutsch relata que en su infancia oía decir con frecuencia que la velocidad de producción del conocimiento es tal, que nadie puede abarcarlo en su totalidad. Mientras un sabio del Renacimiento aun podía dominar todo el saber, en la actualidad resultaría imposible. El número de científicos vivos supera a la totalidad de los que han existido en la historia de la humanidad. No obstante, señala Deutsch, él nunca esperó saberlo todo de cada cosa en particular (todas las especies de escarabajos, por ejemplo), sino conocer las grandes teorías que podían explicar la totalidad del universo. Siempre, claro, que eso fuera posible. En la actualidad habría cuatro teorías suficientemente amplias para cumplir esa condición: la teoría cuántica, la de la calculabilidad, la epistemología y la teoría de la evolución.

La teoría evolucionaria estudia la filogenia u origen de las especies y es llamada así para diferenciarla de la teoría evolutiva que estudia la ontogenia o desarrollo embrionario de los individuos. Fue planteada por Darwin en el siglo XIX y, con los ajustes y correcciones derivadas de la genética moderna, sigue siendo el principal marco conceptual para la biología y por extensión para la medicina.

Los investigadores en psiquiatría recién comienzan a considerar esta teoría como referencia para entender la conducta humana y la enfermedad mental. Es un mérito del doctor Ojeda ser pionero en nuestro medio en plantear la importancia y los alcances de este enfoque en la psiquiatría. No duda en calificarlo de una "tercera etapa" apenas en sus albores.

Efectivamente, sólo unos po-cos autores adoptan esta perspectiva y sus planteamientos son muy preliminares. Entre ellos cabe destacar al notable investigador británico Timothy Crow quien, en una brillante y audaz hipótesis, da cuenta de la esquizofrenia como el precio que el homo sapiens debe pagar por la adquisición del lenguaje. Dicha hipótesis, basada en sólidas investigaciones neuroanatómicas y neuropsicológicas, es la única que ha dado una respuesta plausible a la clásica "paradoja de la esquizofrenia". La esquizofrenia afecta a hombres y mujeres jóvenes, quienes raramente se casan o tienen descendencia, por lo que la enfermedad debiera tender a extinguirse. No obstante, pese a esa baja tasa de fertilidad, la esquizofrenia afecta a alrededor del 1% de la población en el mundo y esa cifra parece haberse mantenido estable a lo largo de los años. Según Crow, la variación genética que predispone a la esquizofrenia es parte de una variación que afecta a toda la población y está asociada a la capacidad del lenguaje que define a nuestra especie.

Pero la teoría evolucionaria proporciona no sólo un marco teórico para entender los diversos trastornos psiquiátricos, sino también la eficacia de intervenciones como la psicoterapia, la que adquiere otra dimensión a la luz de esta teoría.

Concordamos con los planteamientos del doctor Ojeda respecto de que la teoría evolucionaria probablemente se consolidará como el mejor marco conceptual para entender la conducta humana y sus variantes, como los trastornos mentales. No obstante, a nuestro juicio, las hipótesis bioquímicas, neurofisiológicas o neurocognitivas, seguirán siendo los referentes más útiles para entender fenómenos como la producción de síntomas o el efecto de los psicofármacos. La situación, por lo demás, no difiere de la física, donde la teoría cuántica da mejor cuenta de la realidad, pero para efectos prácticos en determinados niveles, la física de Newton sigue teniendo validez.

Probablemente en el futuro, en mayor o menor medida, seguirán coexistiendo diversas aproximaciones para captar la realidad. El ser humano es muy complejo, y con humildad hay que reconocer que siguen siendo autores como Sófocles, Shakespeare, Dostoyevski o Cervantes, quienes más se han acercado a comprender la naturaleza humana.

Es de esperar que el lúcido ensayo que nos presenta el doctor Ojeda promueva una reflexión más profunda, en una época en la que la masiva producción de datos amenaza con oscurecer la visión de las líneas fundamentales del pensamiento psiquiátrico.

FICHA

César Ojeda

"La tercera etapa"

Editorial Cuatro Vientos, Santiago, 2003, 246 págs.

 

César Ojeda Figueroa en Cuatro Vientos:
La presencia de lo ausente

Martin Heidegger y el Camino hacia el Silencio

El Pensamiento y la Vida
La Esquizofrenia Clásica

 

 

1era edición, 2003
14 x 21 cm., 246 págs.
encuadernación rústica
Editorial Cuatrovientos
ISBN: 956-242-082-5

 

 

 

Precio: US$ 14.00


 

    Editorial Cuatro Vientos
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