| Manual
de Mediación
Resolución
de Conflictos
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Mario Tomás Schilling
LOS PLACERES Y LOS LIBROS
Tú mediamos, nosotros mediamos
La Nación
Fernanda Donoso
“La mediación es un modo alternativo de reglamentar
los conflictos que permite reintroducir el diálogo y clarificar
las cosas cuando se lidia con un problema subjetivo o afectivo.
Remite más al compromiso que a la fuerza y obliga a salirse
de un proceso perverso en el que uno le impone su voluntad al otro”.
“Contribuye al buen funcionamiento de una negociación
mediante la presencia de un tercero neutro”, y sus cultores
la señalan como una disciplina que contribuye a la pacificación
de las sociedades. Orígenes próximos de este libro:
“Para que la sangre no llegue al río”, de Carl
A. Slaikeu, el Proyecto de Negociación de Harvard”
y las tormentas de ideas (brain-storming) para la búsqueda
de nuevas soluciones.
Mario Tomás Schilling logra hacer aquí un manual
más que claro y entretenido. Comienza con un ejemplo de mediano
dramatismo: la discusión con un vendedor de cintas de impresora
que se niega a cambiar un producto... Una de las alternativas es
la evitación. A veces es puro instinto de supervivencia.
La evitación se usa “cuando no hay oportunidad de hablar
con la otra parte; cuando el paso del tiempo podría ayudar,
si la postergación no perjudica, y cuando otras alternativas
están temporalmente bloqueadas”. En ese caso, no volvemos
a la famosa tienda y la desprestigiamos si alguna vez nos volvemos
a acordar (muy posible).
La segunda opción es “el uso unilateral de la fuerza.
Incluye violencia física, huelgas, acción política,
desobediencia civil o maniobras ocultas para resolver el problema”.
En el ejemplo (que se va quedando rezagado) el recurso es la pataleta
en público. La tercera opción es apelar a una autoridad
superior. (Llame al dueño de la tienda). “Apela a la
jerarquía de las organizaciones y los mecanismos que otorga
la ley para hacer valer un derecho lesionado. Se respeta el derecho
establecido, se protegen los derechos individuales de las partes,
se reconoce el equilibrio entre los intereses generales e individuales”.
Y aun se puede llegar a una solución consensuada.
La cuarta posibilidad es “la colaboración: las partes
deciden resolver el conflicto a través de la negociación
directa o de la mediación”. Sucede cuando “las
partes están dispuestas a dialogar, a través de encuentros
directos o con la ayuda de un mediador. En ese punto se identifican
los equilibrios de poder y se hacen ajustes para proteger a los
individuos”. En medio de los conflictos familiares, se trata
muy especialmente de proteger contra repercusiones emocionales y
otros efectos a los involucrados. ¿Qué hace el mediador?
Legitima y ayuda a todas las partes a reconocer los derechos de
los otros. ¿Tan difícil? Ya sabemos que en la práctica,
sí. Para que la sangre no llegue al río y todos esos
inconvenientes.
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