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Colección Educación, Filosofía y Mediación |
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Chaplin y Menos Platón;
Manejo de conflictos desde la sabiduría del cine y las
canciones
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Autor:
Luis Miguel Díaz
Agradezco a Editorial Cuatro Vientos la oportunidad que me ha brindado
de contactarme con este libro y poder comentarlo con Uds.
Cuando supe el título, inmediatamente recordé otro
título relativamente reciente y me dio una curiosidad y motivación
inmensa saber cómo era mezclar el cine y las canciones populares,
como medios pedagógicos, en un tema de tanta relevancia como
es el manejo pacífico de los conflictos.
El nombre de Chaplin, a diferencia del gran pensador griego, me
sugería un llamado al personaje de sus películas:
siempre gentil, caballero, solidario, enamorado y afectivo que,
aunque muy pobre y desprovisto de todo tipo de recursos económicos,
seduce a la heroína desde la creatividad y la sensibilidad.
Pero también, Charles Chaplin ha sido definido por sus biógrafos
como “el renegado de Hollywood” y fue, entre sus múltiples
roles de escritor, director y autor, miembro fundador de la Sociedad
de Productores de cine Independiente. Es decir, un hombre que no
hipotecó sus valores por acomodarse al stablishment y desarrolló
un pensamiento crítico. Mi curiosidad por conocer al autor
de este texto iba en aumento. Pensé entonces que, al usar
a Chaplin y a Platón como metáforas de ser en el mundo,
el uno en la sensibilidad afectiva y el otro en la razón,
sería un personaje especial, sospechas que se confirmaron
al leer una auto presentación que de sí mismo hace
Luis Miguel Díaz: “La desconfianza en la autoridad
y el poder para sustituir el acuerdo libre de voluntades caracteriza
la visión de vida de Díaz. Él es autor de libros
y artículos, disfruta no tomarse en serio, es pacifista por
instinto, aficionado al cine y a la música, poeta por accidente,
amigo de los libros, curioso por naturaleza, tolerante por convicción,
cambiante en su misión de vida, optimista y filósofo
por necesidad”. Ya esta presentación de sí mismo
me reconfirmó que no se trata de una persona común
y corriente. Más grande fue mi sorpresa al conocer el extenso
currículo que ha desarrollado en su carrera como diplomático
y consultor especializado en negociaciones de tratados internacionales.
En síntesis, deduzco que él es un hombre libre, que
se permite incursionar ampliamente en el conocimiento, abierto a
la acción y a la búsqueda humanista del desarrollo
como persona. Valora lo afectivo y la mantención de las relaciones
interpersonales armónicas, confía en los recursos
personales para contactarse con los demás, condiciones básicas
para la resolución pacífica de conflictos.
El libro que nos convoca, está basado en su lata experiencia.
Tiene un Prólogo realizado por Diego Cordovés, lo
que indica que el libro parte muy bien avalado. Consta, además
de una Introducción en la que el autor hace una síntesis
muy clara de los objetivos y contenidos del libro y 12 capítulos
en los que va desplegando el tema del manejo de los conflictos.
Lo más llamativo es la metodología, producto de años
de probar este modelo educativo para desarrollar aptitudes con el
fin de aprender y desaprender habilidades para la resolución
de conflictos, un despliegue del paradigma desde el cual conceptuar
el conflicto, estrategias para representarlo y responder a sus realidades,
las moralejas y metáforas, los juegos de palabras en el lenguaje
y los significados diferentes para cada persona, la importancia
del contexto en su resolución y cómo debemos desaprender
el pensamiento jurídico para resolver conflictos. Los contenidos
de este libro se suman a un movimiento de contracultura a las formas
tradicionales de enfrentar maliciosamente los conflictos: o “corremos
un tupido velo” al decir de José Donoso, o destruimos
al otro, basados en valores y patrones de conducta confrontacionales,
alimentados no sólo por una judicialización de los
conflictos, sino también por una cultura competitiva e individualista
en un contexto de agresividad cotidiana.
De manera muy sintética y que no refleja la riqueza expuesta
en el libro, la metodología consiste en exponer en capítulos
muy cortos y concisos una idea central , ejemplificada con escenas
de películas famosas y de letras de canciones populares,
entre las que se destacan las de Los Beatles como una de las más
frecuentemente citadas. Dice el autor: “ Las manifestaciones
artísticas se desarrollan desde una carga emotiva con la
que el espectador empatiza....(...)... El uso del simbolismo, la
alegoría y la metáfora están presentes en las
letras de las canciones y en el cine y parecen ser herramientas
útiles para la enseñanza. Estas manifestaciones, al
no requerir de una excesiva elaboración intelectual, entran
en nosotros más directamente”. Al final de cada capítulo
hace preguntas que conducen a reflexionar sobre lo tratado y a aplicarlo
en experiencias de vida personal o al contexto que forma el grupo.
Acude a lo vivencial, no a lo racional. Más que opuestos
los integra como dos dimensiones humanas interrelacionadas. Esta
metodología, útil y clara, hace muy amena su lectura
por ser, además, un libro ágil, de fácil comprensión
y entretenido.
Sin embargo, yo les sugiero que no solamente lo lean sino que lo
hagan lentamente, que lo mastiquen pausadamente, o que lo relean
si lo han hecho rápidamente, porque ninguna palabra está
de más y cada capítulo, como lo expresa el autor,
“es una pieza que tiene un significado en sí mismo
y un significado en el marco de todo un rompecabezas” y, al
mismo tiempo, “puede contener piezas más pequeñas”
con un común denominador: el manejo de conflictos. Cada pieza
dice entonces muchas cosas, y cada persona hará de ellas
una construcción distinta. Nos invita a adquirir nuevos conocimientos
y habilidades que serán una verdadera caja de herramientas
para resolver un conflicto a través de negociacion directa
o de una mediación. Para aquellos que nos dedicamos a la
práctica de la mediación y a la formación de
nuevos mediadores, nos entrega módulos de enseñanza
ya probados.
Llega, además, en un momento histórico muy importante
para nuestro país. Como todos Uds. saben, se acaban de promulgar
en Chile la nueva Ley de Matrimonio Civil y la Ley de Tribunales
de Familia. Ambas leyes estipulan la importancia de la Mediación
como una forma de resolución de los conflictos entre los
miembros de la pareja que se separa y se divorcia y en los conflictos
de familia, tomando en cuenta las necesidades de cada uno de los
participantes, especialmente las de los niños y niñas
y preservando las relaciones armónicas entre todos ellos.
Es justamente en materia de familia donde es específicamente
dañina y contraproducente la resolución de conflictos
en forma confrontacional y litigiosa. La Ley de Matrimonio Civil
entra en vigencia prácticamente en una semana más
y la de los Tribunales de Familia en Octubre del 2005, institucionalizando
así el reconocimiento legal de la Mediación en Chile
.
Sin embargo, a pesar de que en la última década el
tema de la Mediación como una de las formas de resolución
pacífica de conflictos, ha ido cobrando cada vez más
fuerza y presencia, expandiendo su práctica de una manera
progresiva ( como ejemplo, puedo informarles que como Departamento
de Mediación del ICHTF en los últimos 6 años
hemos formado aproximadamente 650 mediadores familiares, desde Antofagasta
hasta Puerto Montt), y que ya existe un Colegio de Mediadores que
ha trabajado con una mística especial, estamos en una coyuntura
de acomodación y probablemente se vivirán tensiones
para consolidar e instalar el paradigma colaborativo que implica
la Mediación. Hay mucho por hacer aún, en términos
de educación a la población en general, a las personas
del propio sistema judicial, del sistema educacional, del sistema
de salud, etc. y este libro es un aporte a este movimiento que,
espero, vino para quedarse y borrar como práctica toda forma
de confrontación, especialmente en sus expresiones más
extremas y brutales, como la que hemos vivido durante la dictadura
militar recién pasada o la que se está desarrollando
actualmente en Irak.
El conflicto es connatural al ser humano y se co-construye en las
relaciones interpersonales. Donde hay seres humanos hay conflictos
y debemos aceptarlos como algo cotidiano y esperable, y el aspecto
positivo y/o negativo de un conflicto dependerá de cómo
se resuelva. El contexto histórico y sociocultural actual
requiere de nuevos sistemas de manejo y resolución de conflictos.
El fin y comienzo de siglo ha sido una época de grandes transformaciones
económicas, sociales, culturales y demográficas, que
ha creado un universo complejo y aparentemente caótico y
ha llevado a nuevos paradigmas que han tenido como consecuencia
la aparición de problemáticas no previstas y que,
desde el punto de vista positivo, favorecen la flexibilidad, el
reconocimiento de las desigualdades y de la diversidad, lo que a
su vez ha llevado a comprender la variedad de conflictos y sus resoluciones.
Los conflictos son positivos en el sentido que nos permite crecer
si los tratamos adecuadamente, es decir, desde el respeto y reconocimiento
del otro como un legítimo otro. Los invito, entonces, a leer
este libro.
Patricia Hamel Barbosa
Mediadora del Depto.de Mediación
Instituto Chileno de Terapia Familiar
Académica de la Facultad de Medicina. Depto. De Psiquiatría
y Salud mental, Campus Sur, Universidad de Chile
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