| Ser-en-el-Mundo
Comentario a la Sección
Primera de Ser y Tiempo de Martin Heidegger
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Fernando Flores
P R O L O G O
"Being-in-the-World" o
"Ser-en-el-Mundo", escrito por el profesor estadounidense
Hubert Dreyfus, es una importante contribución para introducir
"Ser y Tiempo", el libro que anuncia la irrupción
de Martín Heidegger como una gran potencia filosófica,
y quien junto a Lutwig Wittgenstein, es sin duda una de las dos
figuras más prominentes en la filosofía occidental
de la primera mitad de este siglo.
Heidegger, como todo autor, sólo
vive a través de su lectura y la interpretación que
el lector hace de él.
Hoy, en 1996, podemos decir que
han habido varios Heidegger.
En efecto, tenemos el Heidegger
existencialista, como fuera identificado en los años 30 y
50; el Heidegger inspirador de Sartre, revelado en "El Ser
y la nada"; el Heidegger maestro de Hans George Gadamer, líder
de la Hermenéutica; el Heidegger antecesor del postmodernismo
en Derrida, Lyotard y Rorty; el Heidegger decisivamente influyente
de Foucault y Bourdieu. Y esto en cuanto a la filosofía,
pues también tenemos el Heidegger que marcó su influencia
en áreas como las artes, literatura, psiquiatría,
etc. Sin embargo es muy difícil encontrar citas o "párrafos"
que puedan "resumir" a Heidegger.
Lo más meritorio en él,
es que intentó iluminar interrogantes y cegueras que nos
han acompañado por mucho tiempo y al mismo tiempo, darnos
nuevas orientaciones en el medio de este crepúsculo de la
modernidad y la racionalidad.
Heidegger es una figura más
que controvertida. Fue miembro del nazismo, apoyó a Hitler,
y jamás se excusó por ello ni se responsabilizó
por los crímenes del Holocausto. Esto está bien establecido
y nuestro compatriota Víctor Farías ha hecho su contribución
encendiendo conciencias sobre esto.
A pesar de ello, Heidegger sigue
siendo relevante e importante. Nos hace posible recuperar nuestras
raíces históricas, pero a su vez nos permite ver dónde
se fundan la libertad y autonomía. Su diálogo con
los Griegos y Nietzsche ilumina nuestros orígenes y nuestra
"errática deriva histórica".
Heidegger nos hace cuestionar nuestras
certidumbres profesionales basadas en nuestra herencia cotidiana,
nos permite empezar a entender porqué nuestra democracia
produce sociedades sin nervio y sin sentido de la vida.
En Heidegger no hay metas, soluciones,
ni fórmulas a seguir. Tampoco nos ofrece una figura edificante
a la cual admirar (y quizás eso lo hace más interesante
aún). Cada uno debe recrearlo para así reinterpretarnos
y hacernos responsables de sus errores y de los nuestros al apropiarnos
de nuestro diálogo con sus textos.
Hubert Dreyfus, profesor de la Universidad
de California en Berkeley nos trae una lectura no-europea de Heidegger.
A Dreyfus no podríamos llamarlo un filósofo analítico,
a pesar de haber hecho su carrera en universidades donde ha predominado
tal corriente. Tampoco es un pragmatista, aunque siendo estadounidense
esta tradición está viva en él.
Dreyfus ha sido el primer, principal
crítico a toda el área de la inteligencia artificial,
lo que le obligó a confrontar las raíces de este campo,
y al hacerlo, pudo mostrar como se repetían las polémicas
europeas sobre el cartesianismo y la naturaleza de lo mental. La
crítica de Dreyfus ha sido un ejemplo de una crítica
exitosa que ayuda a desmitificar y a evitar errores de gran magnitud.
En Dreyfus existe una claridad y
una frescura que es imposible de encontrar en la apropiación
europea de Heidegger. Hay quienes piensan que Dreyfus bien podría
haberle explicado al mismo Heidegger su propio pensamiento. Otros,
como Jürgen Habermas, señalan que Dreyfus hace posible
escuchar a un Heidegger desprovisto de la pesantez europea. Lo califica,
por cierto, de ingenuo, opinión que a su vez es discutible.
Esta obra es en cierto sentido,
una re-introducción de Heidegger, que viniendo desde el inglés,
enriquece a nuestro idioma y nuestras formas de pensar, beneficiándose
de los desarrollos de los años 70 a los 90 tanto en los Estados
Unidos como en Europa. También es una excelente oportunidad
de leer a Dreyfus en nuestra lengua, algo que hemos estado esperando
por mucho tiempo.
Al hacer este breve prólogo
a una obra que me ha acompañado muy significativamente en
los últimos veinte años y que sigue siendo un puntal
en mi trabajo actual en ámbitos como la gestión empresarial
y en la búsqueda de orientación en estos tiempos de
encrucijada, crisis, perplejidad, y a la vez de asombro y responsabilidad,
quiero hacer público mi profundo agradecimiento a Hubert
por la influencia que ejerció en mí, como también
por su amistad desde mi llegada al exilio en California, y su generosa
contribución a mi familia.
Fernando Flores
Labra
Berkeley, mayo 1996 |