| Placer
Sagrado Vol.1
Sexo, mitos y la política del cuerpo
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Placer Sagrado Vol.2
Nuevos caminos hacia el empoderamiento y el amor
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Riane Eisler
L A N Z A M I E N T O D
E L L I B R O
Palabras de la Dra. María Isabel Matamala, coordinadora adjunta
de la Red Latinoamericana de las Mujeres en el lanzamiento de Placer
sagrado
Placer Sagrado es un regalo, que
todas tenemos que agradecer. Gracias por este humanizador viaje
a través de la historia y gracias por el rediseño
de las utopías. A Riane Eisler por su sabiduría y
a Cuatro Vientos por difundirla.
Con admiración y humildad
me permito compartir algunas reflexiones que el libro me ha provocado.
Resacralizar el placer como nos
propone Riane Eisler supone un proceso individual y colectivo, que
transforme las relaciones amorosas (que son relaciones sociales)
tanto con uno o una misma como con los demás. Supone valorar
y mencionar de forma diferente, supone otra vida cotidiana.
Pero como bien enfatiza R.E., sobre
todo cuando alude a los que ocurre en los países escandinavos,
para que ese proceso ocurra y se involucre mucha gente, es preciso
que lo empujen políticas públicas distintas, comprensivas
y centradas en los seres humanos y no el mero crecimiento económico.
Políticas que, especialmente en lo social, se formulen desde
una voluntad transformadora respecto de los géneros y que
hagan lo posible por:
-Nacer siendo deseada/o, que equivale
a ser querido/o, que es lo mismo que aprender a recibir amor para
poder darlo,
-Nacer con el derecho a tener derechos
y ejercerlos,
-Nacer con acceso a un proyecto
de vida digno y enriquecedor.
Desde ese lugar es posible vivir
en la biología del amor, reaprender históricamente
el placer como un don sagrado, como fue vivido en los antiguos territorios
del viejo mundo o en las tierras más cercanas, en la de las
diosas aztecas y mayas.
Muchos de los tópicos que
hacen la diferencia entre el modelo dominador y el modelo solidario
del que nos habla la autora, como son las relaciones de género,
la erradicación de la violencia, las opciones reproductivas,
la equidad, la igualdad han sido cooptadas desde los discursos oficiales,
pero van siendo paulatinamente vaciados del contenido en los espacios
nacionales y locales.
Grandes conferencias y cumbres de
las Naciones Unidas legitiman nuevos conceptos que luego, en la
realidad de las mujeres a los largo de su ciclo de vida y en las
distintas regiones, no se traducen en una solución a los
problemas que afectan a millones de ellas, tales como :
-La mutilación genital y
sexual
-La violencia sexual contra las
niñas
-El comercio y tráfico de
órganos
-Criminalización del aborto
-Sanitización de la educación
sexual (para su negación) diría, desvinculándola
de la vida y de las emociones.
Todo ello forma parte del proceso
en que ocurre la domesticación de la sexualidad de que nos
habla Riane Eisler Es la vivencia de estas realidades la que va
estableciendo nuestra relación con el cuerpo y con el placer,
distanciándonos de ambos.
Además, con un telón
de fondo de violencia estructural, que en estos últimos días
en Chile podemos graficar con la frase lanzada a lo alto "A
cuidar la pega", frase que en un país triste y estresado
como el nuestro (según estudios del PNUD) acentúa
la angustia frente al mañana inmediato y no deja espacio
a ser ocupado por el goce.
La engañosa convocatoria
al placer que actualmente efectúan los medios, está
planeada desde la exaltación del dominio y no desde compartir
(dar-recibir, recibir-dar) .
El encuentro sexual está
concebido como un espacio de reafirmación de la masculinidad
estereotipada, mediante la oferta de la vivencia de poder - sumisión.
En voz de la trabajadora sexual
que se cita, la mujer vende un ritual de sumisión femenina
y el hombre compra poder, lo que es una transacción entre
desiguales y más desiguales aún si se trata de adolescentes
o niñas.
La oferta mercantil de los medios
respecto al cuerpo y la sexualidad de las mujeres, extrapola esta
relación de comercio sexual a todos los encuentros. ¿Cómo
contrarrestar este poder enajenante de los medios?
El libro convence respecto a la
necesidad del cambio y de la existencia de resquicios para ello.
También desafía y convoca a comprometerse en y con
los cambios. Surgen preguntas: ¿Cómo lograr que los
procesos individuales se hagan colectivos? ¿Cómo constituir
una masa crítica de mujeres, capaces de hacer realidad el
mito de Gilgamés? ¿Que rescaten lo humano, lo sabio
y lo divino desde el fondo de la bestia, a través del placer
compartido?
¿Cómo desenyugarnos
de la opresión de los fundamentalismos religiosos, que en
América Latina se expresan como presión vaticana ?
¿Cómo neutralizar
la socialización en la cultura dominadora facilitada y reforzada
hoy por la globalización neoliberal a través de sus
poderosos instrumentos tecnológicos ? (Cómo evitar
el aprendizaje de la erotización de la violencia contra las
niñas en Internet)
¿Cómo participar en
el tránsito entre el modelo dominador y el modelo solidario
que es en suma , ¿Cómo modificar las relaciones sociales
?
Por una parte, están los
procesos individuales de valoración y autoestima, de conocimiento
y apropiación del propio cuerpo en la relación amorosa
con uno/a misma/o, de conocimiento, apropiación y ejercicio
de derechos, especialmente derechos sexuales y reproductivos, hoy
reconocidos como derechos humanos, pero no de individuos como tales,
de legitimación práctica de lo erótico como
la fuerza vital y del poder amoroso del cuerpo (vida, placer, afirmación).
Por otra parte, en la misma dirección
están los procesos colectivos, frente a esto cabe preguntarse
:
¿Le interesa la sexualidad
a la democracia? ¿Le interesa contribuir a la deconstrucción
de lo inhumano, violento y opresor y a la resocialización
respecto del placer, que hoy es negado como valor y vivido culpablemente
como pecado ?
Es necesario imaginar esa resocialización
en la que deseen recuperarse ritos de iniciación y transmisión
de saberes (ejemplo el autoerotismo).
Pero a la luz de los hechos, la
clase política de nuestros países consideran como
costo político abocarse a trabajar por el cambio y por el
ejercicio de los Derechos Sexuales Reproductivos de mujeres y hombres,
con toda la profundidad necesaria, más allá de modificar
una que otra cifra estadística. Los cambios culturales en
este plano están fuera de la agenda.
Es preciso entonces que desde la
sociedad civil se empuje el proceso. Riane Eisler señala
ejemplos en este sentido, para quienes se comprometan esto supone:
Avanzar propuestas que incorporen
lo económico y político ; Contribuir decididamente
a la erradicación de la homofobia, que retroalimenta la masculinidad
estereotípica; construir liderazgos femeninos, con nuevas
propuestas de ejercicio de poder (que no repitan situaciones vividas
en las últimas décadas en busca de otras utopías);
transformar o neutralizar la maquinaria de dominación de
la iglesia vaticana. Esto es fundamental en este continente inmerso
en el marianismo virginal y sumiso; construir múltiples polos
de poder y control social para empujar el ejercicio de los derechos
sexuales reproductivos y la validación del placer.
Me alegra repetir la siguiente frase
de Riane Eisler, desde mi propia experiencia: "Pienso en lo
afortunada que soy de estar en contacto a través de mi trabajo
con tantas cosas positivas y esperanzadoras", porque trabajo
con mujeres de Latinoamérica y el caribe que luchan por sus
derechos y por transitar hacia el modelo solidario, recuperando
el valor de su cuerpo y su erotismo junto a los de justicia social
y relación con la naturaleza, ayuda a ser optimista, teniendo
claro que hablamos de procesos estructurales y por lo tanto no es
de tiempos cortos. En esa visión optimista, me uno a la invitación
que nos hace Riane Eisler para construir un nuevo mito de Eva y
Adán y a la convocatoria de Galeano de vivir el cuerpo como
fiesta.
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