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Capitulo I

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Colección Manuales
de esto y lo otro

   

Cocina Zen
Enseñanzas de vida
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Bernard Glassman & Rick Fields

 

Prólogo
Preparando el Menú
Cuando comencé a estudiar Zen, mi maestro me dio un koan, una pregunta Zen, para responder: "¿Cómo irías más allá de la punta de un poste de cien pies?" No puedes usar tu mente racional para responder este koan -o cualquier otra pregunta Zen- en forma lógica. Podrías meditar largo tiempo, volver a lo del maestro Zen y decirle: "La respuesta es vivir plenamente".Este es un buen comienzo. Pero es sólo la parte racional, lógica de la respuesta. Tienes que ir más lejos. Tienes que demostrar la contestación. Tienes que encarnar la respuesta. Debes mostrarle al maestro Zen cómo vives completamente en el momento. Es necesario manifestar la respuesta en tu vida: en tus relaciones cotidianas, en el mercado, en el trabajo, así como en el templo o en la sala de meditación. Cuando vivimos nuestra vida plenamente, ella se transforma en lo que los budistas Zen llaman "la comida suprema". Preparamos esta comida suprema con los ingredientes que tenemos a mano para hacerla lo mejor posible y luego la ofrecemos.Este libro trata de cómo preparar la comida suprema de tu vida. Este libro trata de cómo descender del poste de cien pies.Este libro trata de cómo vivir plenamente en el mercado.Y en cada otra esfera de tu vida. La mayoría de la gente viene a verme en mi calidad de profesor de Zen porque sienten que algo falta en sus vidas. Se podría decir que la mayoría de la gente viene al Zen porque está de alguna forma hambrienta.Quizás son exitosos en los negocios pero sienten que han negado aspectos más profundos, más "espirituales" de la vida. Esa gente viene al Zen para encontrar un sentido. Otras personas han dedicado tanto tiempo a su propia búsqueda espiritual que han terminado negando sus propias vidas. Esa gente viene al Zena "reunificar su vida". Además hay gente que quiere practicar Zen por razones de salud. Encuentran de gran ayuda la postura y la respiración que acompaña la meditación Zen. Su práctica regular, por ejemplo, disminuye la presión arterial y mejora la circulación. Los pulmones funcionan mejor, de modo que puedes respirar más profunda y poderosamente.Otra gente es atraída al Zen por "auto-superación". Vienen al Zen porque quieren lograr más o llegar a ser "mejores" personas. Finalmente, por supuesto, hay gente que practica Zen por razones espirituales. Esa gente quiere experimentar satori o kensho. "Satori" significa textualmente despertar y "kensho" significa literalmente ver en nuestra propia naturaleza. Este "ver" se realiza no a través de nuestros ojos sino con todo el cuerpo y la mente.Todas éstas son razones válidas. El Zen puede ayudarte a restaurar elequilibrio en tu vida. El Zen puede ser beneficioso para tu salud. El Zen puede ayudarte a seleccionar entre tus propias prioridades, de modo que puedas hacer más. El Zen puede asimismo mejorar tu salud sicológica. Su práctica no elimina el conflicto y la lucha, pero sí ayuda a poner nuestros problemas en perspectiva. La práctica del Zen da estabilidad, de manera que cuando somos abatidos, cuando algo inesperado nos hace caer, reaccionamos y recuperamos nuestro equilibrio más rápidamente.La práctica del Zen también puede ayudarnos de muchas otras formas. Puede darnos una experiencia de paz interior; puede fortalecer nuestra concentración.Puede ayudarnos a aprender cómo librarnos de nuestras ideas preconcebidas y predisposiciones. Puede enseñarnos maneras de trabajar más eficientemente. Éstos son todos efectos beneficiosos -pero en cierto sentido, son todos "efectos secundarios". En su más profundo y básico nivel, el Zen -o cualquier otro camino espiritual, para el caso- es mucho más que una lista de lo que podemos obtener de él. Dehecho, Zen es la realización de la unidad de la vida en todos sus aspectos. No es sólo la parte pura o "espiritual" de la vida; es el todo completo. Es flores, montañas, ríos, arroyos y el centro de la ciudad y los niños sin hogar de la calle Cuarenta y Dos. Es el cielo claro y el cielo nublado y el cielo contaminado también. Es la paloma volando en el cielo despejado, la paloma cagando en el cielo despejado y el caminar entre las manchas de la paloma en la vereda. Es la rosa creciendo en el jardín, la rosa cortada brillando en el jarrón del living, el basurero donde tiramos la rosa y el estiércol donde tiramos la basura. Zen es vida -nuestra vida. Es llegar a la comprensión de que todas las cosas noson sino expresiones de mí mismo. Y mi ser es nada más que la plena expresión de todas las cosas. Es una vida sin límites. Hay muchas metáforas diferentes para una vida así. Pero aquella que he encontrado más útil y con mayor significado, viene de la cocina. Los maestros Zen proclaman una vida que sea vivida plena y completamente, sin retenciones, la "comida suprema". Y una persona que vive una vida así -una persona que sabe cómo planear, cocinar, apreciar, servir y ofrecer la comida suprema de la vida es llamada un cocinero Zen.El cargo de cocinero es uno de los más altos e importantes en el monasterio Zen. Durante el siglo trece, Dogen, el fundador de la más grande escuela deBudismo Zen en Japón, escribió un famoso manual llamado "Instrucciones para el Cocinero". En este libro, narró cómo se había embarcado en un peligroso viajepor mar hacia China para encontrar un verdadero maestro. Cuando finalmentellegó a su destino, luego de sobrevivir a tifones y piratas, fue forzado apermanecer a bordo de su barco mientras los oficiales chinos examinaban suspapeles.Un día, un anciano monje chino vino al barco. Él era el tenzo, o cocinero jefede su monasterio, dijo a Dogen. Dado que el día siguiente era festivo, por serel primer día de la primavera, quería ofrecer a los monjes algo especial. Habíacaminado doce millas para ver si podía comprar algunos de los renombradoshongos shiitake que Dogen había traído desde Japón. Quería añadirlos a la sopade fideos que planeaba servir la mañana siguiente.Dogen quedó muy impresionado por este monje y lo invitó a cenar y a quedarse apasar la noche. Pero el monje insistió en que tenía que retornar al monasterioinmediatamente."Pero seguramente", dijo Dogen, "hay otros monjes que podrían preparar lacomida en su ausencia"."Yo he sido puesto a cargo de este trabajo", replicó el monje. "¿Cómo puedodejárselo a otros?"."¿Pero por qué un venerable anciano como usted pierde tiempo haciendo el durotrabajo de cocinero jefe?", insistió Dogen. "¿Por qué no pasa su tiempopracticando meditación o estudiando la palabra de los maestros?".El cocinero Zen estalló de risa, como si Dogen hubiese dicho algo muydivertido. "Mi querido amigo extranjero", dijo, "es claro que todavía noentiendes de qué se trata la práctica Zen. Cuando tengas la oportunidad, porfavor ven a visitarme a mi monasterio de modo que podamos discutir estosdetalles más a fondo".Y con eso, recogió sus hongos y comenzó el largo viaje de regreso almonasterio. Dogen efectivamente visitó y estudió con el cocinero Zen en su monasterio, asícomo también con muchos otros maestros. Cuando finalmente regresó a Japón,Dogen se convirtió en un célebre maestro Zen. Pero nunca olvidó las leccionesque aprendió del cocinero Zen en China. Era el deber del cocinero Zen, escribióDogen, preparar la mejor y más suntuosa comida posible a partir de cualquieringrediente disponible -incluso si sólo hubiese tenido arroz y agua. Elcocinero Zen usó lo que tenía en vez de quejarse o excusarse acerca de lo queno tenía.En un nivel, "Instrucciones para el Cocinero" trata sobre la manera correcta deelaborar y servir comidas a los monjes. Pero en otro nivel, se refiere a lacomida suprema -nuestra propia vida- que es a la vez el regalo más grande quepodemos recibir y el regalo más grande que podemos hacer.Practiqué Zen y estudié las instrucciones de Dogen por muchos años para llegara ser un cocinero Zen que pueda preparar esta comida suprema. Me levantétemprano, cerca de las cinco y media cada mañana, y me senté en zazen, o meditación Zen, por muchas horas. Con mi profesor estudié koans -dichos paradójicos Zen tales como "¿Cuál es el sonido de una mano aplaudiendo?". Eventualmente recibí la transmisión para enseñar en la escuela de Zen que Dogen había fundado.Los principios que aprendí de mi estudio de Zen -los principios del cocineroZen- pueden ser usados por cualquiera como una guía para vivir una vida plena,en el mercado, en el hogar y en la comunidad.Un maestro chef pasa muchos años como aprendiz, preparando y sirviendo miles decomidas. Algunos chefs mantienen sus recetas y métodos en secreto. Pero otroschefs están deseosos de destilar sus años de experiencia -incluyendo fracasos,errores y éxitos- en recetas que cualquiera pueda usar para preparar suspropias comidas. En este libro he destilado mis años de experiencia comococinero Zen he incluido en él mis principios y recetas para la comida supremade la vida. El Zen está basado en las enseñanzas del Buda. El Buda no era Dios, u otronombre para Dios, ni siquiera un Dios. El Buda era un ser humano que tuvo unaexperiencia de despertar gracias a su propio esfuerzo. El despertar oiluminación del Buda vino por la práctica de la meditación. ¿Qué descubrió el Buda? Hay muchas respuestas diferentes a esta pregunta. Perola tradición Zen que estudié dice simplemente que cuando el Buda alcanzó larealización, abrió sus ojos para ver la estrella del amanecer brillando en elcielo y exclamó: "¡Qué maravilloso, qué maravilloso! Todo está iluminado. Todoslos seres y todas las cosas están iluminados tal como son".Así que el primer principio del cocinero Zen es que ya tenemos todo lo que necesitamos. Si miramos nuestras vidas de cerca, veremos que tenemos todos los ingredientes que requerimos para cocinar la comida suprema. En cada momento, simplemente tomamos los ingredientes a mano y preparamos la mejor comida que podemos. No importa cuánto o cuán poco tengamos. El cocinero Zen sólo echa un vistazo a lo que está disponible y comienza con ello. La comida suprema de mi vida ha tomado muchas formas sorprendentes. He sido ingeniero aeronáutico, estudiante y profesor de Zen. He sido un empresario que fundó una exitosa panadería y un activista social que fundó el Greyston Family Inn, que provee de albergue permanente y capacitación en autosuficiencia a familias sin hogar. Estoy también involucrado en iniciar un hospicio parapacientes con sida y un centro de múltiples credos. Por supuesto, la comida suprema es muy diferente para cada uno de nosotros.Pero de acuerdo a los principios del cocinero Zen, siempre consiste en cinco platos o aspectos principales de vida. El primero contempla espiritualidad; el segundo está compuesto de estudio y aprendizaje; el tercer plato tiene que ver con la subsistencia; el cuarto es el resultado de acción social o cambio y el último consiste en relación y comunidad. Todos estos platos son parte esencial de la comida suprema. Tal como todos necesitamos ciertos tipos de alimento para preparar una comida completa que nos sostendrá y nutrirá, necesitamos los cinco principios para vivir una vida plena. No basta con sólo incluir todos estos factores en nuestra comida. Debemos prepararlos en el momento y el orden justos. El primer punto, espiritualidad, nos ayuda a realizar la unidad de la vida y provee un punto fijo en el centro de todas nuestras actividades. Este elemento consiste en ciertas prácticas espirituales. Podrían ser la oración, escuchar música, bailar, pasear o pasar tiempo en soledad -cualquier cosa que nos ayude a comprender o que nos recuerde la unidad de la vida- lo que el Buda quiso decir cuando exclamó: "¡Qué maravilloso, qué maravilloso!". El segundo plato es estudio o aprendizaje. El estudio provee agudeza einteligencia. La gente usualmente estudia antes de empezar algo. A mí me gusta estudiar las cosas, sean ellas subsistencia, acción social o espiritualidad, simultáneamente con mi práctica de subsistencia, acción social o espiritualidad. De este modo, el estudio nunca es meramente abstracto.Una vez que hemos establecido la claridad que proviene de la quietud y el estudio, podemos comenzar a ver cómo prepararemos el tercer manjar, que es la manera de procurarnos los medios de vida. Este es el plato que nos sostiene en el mundo físico. Es el principio del trabajo y los negocios -la carne y las papas. Cuidar de nosotros y construir una vida en el mundo son necesarios e importantes para todos, sin importar cuán "espirituales" podamos creer que somos. El fundamento de acción social crece naturalmente a partir de los puntos espiritualidad y subsistencia. Una vez que comenzamos a cuidar de nuestras propias necesidades básicas, nos tornamos más conscientes de las necesidades de la gente a nuestro alrededor. Al reconocer la unidad de la vida, espontáneamente llegamos a otras personas porque nos damos cuenta que no estamos separados de ellas. El último plato es el de relación y comunidad. Éste reúne todas las partes aparentemente separadas de nuestra vida en un todo armonioso. Es el componente que transforma todos los otros -espiritualidad, medios de subsistencia, acción social y estudio- en una fiesta vital. Todos los platos conforman la comida suprema de nuestra vida. Pero no es cuestión de tratar de arreglarla de modo de cocinar con iguales cantidades de cada guiso. Todos necesitamos diferentes ingredientes, en diferentes proporciones, en diferentes momentos de nuestra vida.Tal vez en este tiempo de tu vida necesites enfocarte en la forma de subsistir,o quizás necesites hacerlo en la espiritualidad. Debes reevaluar tu situación constantemente. No puedes preparar satisfactoriamente una comida usando iguales cantidades de sal y azúcar. Debes observar tu situación y averiguar cuánto de cada ingrediente se necesita en un momento cualquiera.

LAS TORTAS pintadas SON REALES TAMBIÉN
La comida suprema es una metáfora. Usualmente decimos que las metáforas no son lo mismo que la realidad que describen. Decimos, por ejemplo, que "el mapa no es el territorio". O -como dice el proverbio Zen- "no puedes comer tortas pintadas". Hasta aquí, esto es verdad. Pero como la mayoría de las verdades, es en realidad sólo media o quizás tres cuartos de verdad. Dogen fue más allá cuando escribió en su obra cumbre, el Shobogenzo, que "las tortas pintadas son reales también". Mapas, recetas y manuales de instrucción son construidos con palabras reales e imágenes que contienen información auténtica acerca de nuestras vidas y el mundo en que vivimos. Un mapa puede ayudarnos a llegar de aquí para allá; una receta puede ayudarnos a hornear una deliciosa hogaza de pan. Y las palabras que vienen de la experiencia y el corazón pueden ayudarnos a vivir máscompleta y plenamente. Entonces, este libro es mi torta pintada. Mi esperanza es que pueda ayudarte a descubrir y practicar los antiguos y sin embargo actuales principios del cocinero Zen. De manera que puedas preparar la comida suprema para ti mismo y para otros, momento a momento. Pues la comida suprema -tu propia vida- es el regalo más grande que puedes recibir y la más grande ofrenda que puedes hacer.

 

título original:
Instructions to the cook
Bernard Glassman & Rick Fields
traducción de
Lucas Estrella
10 x 17 cm., 197 págs.
encuadernación rústica
Editorial Cuatrovientos
ISBN: 956.242.054-x

 

 

Precio: US$ 14.80


 

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