|
Realización
Personal, una utopía posible
Reflexiones para una sociedad consciente, perticipativa y trascendente
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Alfonso Baraona Sotomayor
P R E S E N T A C I O N
El presente libro no es un manual
ni un recetario de fórmulas mágicas para lograr la
felicidad en pocas lecciones. A lo mejor ni siquiera es un libro.
Se trata de pensamientos, de utopías, de deseos de un mundo
mejor, atrapados en hojas de papel, a la espera de lectores de buena
voluntad que estén dispuestos a darles vida en sus propias
vidas.
El título corresponde a uno
de los temas que aquí se incluyen y se refiere a una de las
inquietudes que analizaremos: la noble y ardua tarea de realizarnos
como seres humanos. Es una misión muy poco asumida y menos
comprendida. Para muchos es considerada como una utopía imposible.
Aquí la consideraremos como absolutamente posible y fascinante.
Como un desafío del propio descubrimiento; de la aventura
de recorrer la vida y asomarse a la muerte con una mirada diferente,
más lúcida, optimista y amorosa.
Ahora deseo explicar las razones
de contenidos, estilos y procedimientos que aquí proponemos.
Durante mi larga carrera docente,
primero en la Universidad y luego en capacitación, he aprendido
mucho más de lo que traté de enseñar. Aprendí,
por ejemplo, que si se quiere explicar algún tema, con sincera
intención de ayudar a otros a comprenderlo y no de lucirse
como un erudito, es preciso usar términos sencillos, un lenguaje
directo, sin rimbombancias. Escuché a un profesor afirmando
que cuando uno no tiene claro lo que desea decir, emplea palabras
y frases complicadas. Tratándose de cosas importantes, decía,
se usan palabras simples como amor, paz, y tú, le agrego
yo.
También aprendí la
importancia de saber escuchar. En base a las técnicas pedagógicas
actuales, es posible que todos los integrantes de un grupo expresen
libremente sus opiniones y gracias a ello uno enriquece su propia
perspectiva. Asimismo, se logra una mayor coherencia entre las conceptualizaciones
y las realidades de la práctica.
Por último, aprendí
que nuestra sociedad padece algunos síntomas a los cuales
ya se ha acostumbrado, tanto como el cojo a su cojera. Aquí
sólo tocaremos los que, a mi juicio, deben ser preferentes.
Me refiero al bajo nivel de conciencia, a la falta de responsabilidad
participativa y a la superficialidad o falta de trascendencia. Nos
movemos en rutinas adormecedoras que nos desdibujan la realidad
y planificamos nuestras vidas desde esa perspectiva engañosa;
nos decimos demócratas y participativos y rehuimos nuestras
responsabilidades sociales; pasamos nuestra vida luchando por metas
materiales e insubstanciales y frustramos nuestro destino de seres
espirituales.
En esta línea he venido trabajando
desde hace largo tiempo, incluyendo en mis clases los mencionados
temas y algunos ejercicios que tienden a desarrollar conductas de
mayor conciencia, participación y trascendencia en cada acto
de nuestra vida.
Hace unos años empecé
a escribir artículos sobre la misma temática, algunos
de los cuales han sido publicados y que se incluyen en este trabajo.
Ahora ofrezco una serie de reflexiones
para lectores que estén dispuestos a asumir un rol activo
en esta utopía de formar una Sociedad Consciente, Participativa
y Trascendente.
|