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Colección Narrativa |
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Después
de Aquel Viaje
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Diario de a Bordo de una Joven que aprendió a vivir con Sida
Viaje Valéria Piassa Polizzi
Una joven valiente –podríamos
llamarla de última generación- se atreve, pese a los
tabúes de una sociedad extremadamente prejuiciosa, a hablar
del problema del SIDA/VIH que la afecta a ella y a muchos de sus
coetáneos en Brasil y el mundo. Valeria Piaza, con humor
y sin autocompasión, asume con entereza su enfermedad, usándola
como una instancia de crecimiento personal y poniendo una nota de
optimismo en un desolado panorama, considerado por muchos como la
última etapa del infierno terrenal. Es un libro que se lee
volando y que entre sonrisas estremece, enseña y ayuda, pues
la autora ha cedido sus derechos a una institución de ayuda
a los niños con Sida.
¡Mucho gusto!
Debería haber comenzado a escribir hace tiempo atrás, pero como
no es nada fácil escribir sobre la vida de uno, vivo postergándolo.
Incluso hoy día mellamaron la Priscila y el Cristiano, los dos presionándome:-¿Ya
empezaste a escribir el libro?No. Y ya habría renunciado si no hubiese
ido donde la Sylvia la semana pasada y, por coincidencia o qué sé
yo, ella me dio la misma idea: escribir. Le dije que ya lo había
pensado, pero encontraba que era mucha responsabilidad.-No escribir
también lo es -respondió. Y esto me dio vueltas en la cabeza durante
toda la semana.
Para comenzar, dejen presentarme. Me llamo Valéria, tengo veintitrés
años,estatura mediana, delgada, morena, pelo negro liso. Nieta de
italianos, hija de padres separados, perteneciente a la clase media
alta. Como puedes ver, una persona común y corriente, o por lo menos
así es como me gustaría que me vieran. Y estoy segura que así me
verían si no fuese por un pequeño detalle:soy VIH positivo. ¿Sabes
lo que eso significa? Eso mismo, tengo el virus del SIDA. ¿Te asustaste?
No me digas que no te dieron ganas de dejar el libro y salir corriendo
a desinfectarte las manos, por miedo a contagiarte. Está bien, no
tengas pánico, así no se contagia. Incluso puedes leerlo de nuevo:
S-I-D-A,¡SIDA! ¿Viste? No te pasó nada. Aunque yo estuviera a tu
lado, tomaras mi mano, me dieras un beso y un abrazo y me dijeras
"mucho gusto" y yo te contestara"igualmente", tampoco te causaría
ningún daño.
¿Podemos continuar? Entonces sigamos. Ahora debes estar preguntándote
cómo pasó esto y apuesto que estás imaginándote que soy promiscua,
que uso drogas y que si fuese hombre sería gay. Lamento informarte
que nada que ver y, aunque fuera así, no vendría al caso. Resulta
que yo era virgen, nunca había usado drogas yo obviamente no soy
gay. ¿Y qué es lo que pasó entonces? Muy sencillo, tuve relaciones
sexuales sin condón |