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Colección Narrativa

   

 

Testimonio

En un mundo de cambio y post historia, escrito en la piel surge como un relato que escandaliza las ideas- ojalá!- pero no a las experiencias.

Con una prosa fluida, se entromete en las cavernas de la nueva feminidad, de la que tan poco se ha escrito, para exhibirla al público, quitarle lo púdico y de paso, desbaratar uno que otro mito, de esos que tanto nos gusta construir a las mujeres.

MITO 1: La homosexualidad es una condición. Visión positivista de la vida, salida atomista para el miedo ante el libre albedrío, ante la posibilidad de que un hijo te salga “raro”, o que una lesbiana vieja “te dé vuelta a la niña”. Con este mito, contenemos el pánico y de paso limitamos las posibilidades de elección, como para que no rompan las expectativas tan cuidadosamente creadas en nuestra sociedad.


MITO 2: Las relaciones entre mujeres son más fáciles. Mito estructural y baluarte de la actual guerra de los sexos- posiblemente única guerra que no es tal. Y que se manifiesta de manera sutil y “delicadamente” despiadada, dejando en claro esa superioridad femenina apenas intuida por lo hombres.

…El amor, es amor, pasional, alegre, depresivo y susceptible de ser violento. Sin sexo ni edad, como dice la canción… el amor es sólo amor…no le pidamos más.

MITO 3: Sólo basta amar. Y bueno, claro está que no es así. Que entre las historias, los aciertos, los fracasos, las mañas, los malos genios, las genialidades, las ganas y los desganos… el amor, es un elemento más dentro de la odisea de ser pareja. Que aun cuando los poemas románticos, tengan al amor como idea fuerza, lo cierto es que debieran incorporar nociones como la cooperación, la tolerancia, la visión de mundo… los deseos… la capacidad de desear… la capacidad de satisfacer… la capacidad de ser quien se es… y no temblar de susto ante la posibilidad de no ser lo que el /la otro/a busca.
Uno es lo que es… dije alguna vez a alguien que me amó mucho… pero no tanto como para aceptarme… te amo, pero no te quiero… tragedia amorosa del nuevo milenio.

En fin, la Antonia Katz, se ríe de su soledad y de la de las mujeres, se pasea en un mundo que no es proscrito pues las mujeres y sus libertades, son el triunfo por sobre el patriarcado y lo deja en claro.

Indaga en terrenos nuevos, pero no extraños, fantasea y coquetea con la libertad, se apropia de vivencias, regala reflexiones, se enfrenta al miedo y sale del closet. Del closet femenino, de ser buena, de ser virgen, de ser decente, de no estar loca, de actuar con mesura, de no hacer nada de lo que pueda arrepentirse, de gritarse así misma, que le importa una huevada ser rara, enferma, usurpadora, manipuladora, lesbiana en práctica, o lo que sea.

Escrito en la piel es un libro erótico y lésbico, así como todas las mujeres de este momento lo somos.

Y ¿yo quien soy?... bruja, psicótica, soñadora y revolucionaria. Comencé hace años, siguiendo la ruta trazada por esa inmensa gama de mujeres que me tejieron en sus mentes, en su vientre y con sus manos. Fui buena, noble, cumplidora y responsable. Fingí amor, paciencia y orgasmos, toleré jefes y trabajos detestables. Estudié psicología y luego de años de ejercicio, sólo pude alcanzar cierta sabiduría personal, de la humanidad…ni hablar.

Un buen día, cogí una depresión del demonio, me fui en busca de oráculos, hierbas y chamanes. Viajé en avión, bus, lancha, peyote y ayahuasca. Y en esta última descubrí lo que ya sabía, que soy bruja, loca y revolucionaria. Que de la tierra obtuve el don de hacer mis sueños realidad.

Dejé la costa y un departamento mío y maravilloso… limpio, limpio, limpio… y me fui al desierto, al viento y a los temporales de tierra. A los cortes de luz y las restricciones de agua. Del auto a la bicicleta, de la playa al sol abrasador.

Varias veces pensé morirme…y me dejé morir, si no como nace uno de nuevo.
Hoy?
ya no psicóloga, vendo hierbas, libros y magia en San Pedro de Atacama. Lo que alguna vez fue demencia hoy es estilo de vida. Amo a un hombre que me ama y todos los días me repito, que no importa cómo, uno siempre cumple ese plan divino que alguien trazó para ti.

Visítenme!

Massiel Miranda
San Pedro de Atacama
Chile

 





   
   

 

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