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Colección Narrativa |
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Tejiendo con Hilo
Color Damasco
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Marusa Silva
En su novela Tejiendo con Hilo Color Damasco,
Marusa Silva da una mirada sobre la mujer chilena contemporánea.
Tejer es urdir, es tramar. Manualidades que la tradición
reserva a las mujeres. Cuando sus manos también escriben
literatura, no dejan de tramar, urdir, tejer cuales Penélopes
burlando distancias, tiempos, realidades tiranas. Del palillo al
lápiz, de la colcha tejida al libro, del hecho al dicho.
Y su labor finalizada está en la mesa de centro como libro
más o menos peligrosón, y ya no como bonito pañito
bordado. Es la rebelión de las agujas cuando una mujer escribe
libros.
Otro de los invitados a esta Feria del Libro de Viña del
Mar, Marco Antonio de la Parra, en su última publicación
escribe que ciertos autores hacen notar la represión del
egoísmo en la mujer, haciendo que su despliegue creativo
se destine a cuidar el hogar antes que el desarrollo de sus habilidades
particulares, cosa que no ocurre en los hombres sino todo lo contrario.
Pero Marusa Silva (Santiago, 1954) también escribió.
Tejiendo con Hilo Color Damasco es resultado
de un acto escritural femenino que en la historia de la literatura
hecha por mujeres corre paralelo a muchos otros. Por Occidente y
Oriente, sus límites son: el best-seller y la transgresión.
En nuestras letras destacan, en un caso, Isabel Allende, y por otro,
Diamela Eltit. Marusa no está en ninguno de los dos extremos,
sino en el fiel de la balanza que agrega información a la
respuesta para la pregunta poco escuchada: quién es y ha
sido la chilena contemporánea.
Para ser justos, su libro es un tejido resultante del destejido
de su vida pasada de hija, hermana, pareja, madre, profesora, detenida
política, exiliada y retornada. Ni más ni menos que
una faceta de los cincuenta últimos años chilenos
exteriorizada desde uno de esos interiores femeninos que librescamente
se ubican entre el feminismo negociable y la intransable transgresión.
Las editoriales deben abrir cada vez más sus publicaciones
a esta distinta senda que recorre Marusa, como a las otras recorridas
por Elisa Serrana, María Carolina Geel, María Luisa
Bombal, Ágata Gligo, Marta Blanco, Marcela Paz, Violeta Quevedo.
Tantas mujeres, tantas voces. Visten a los lobos de ovejas y desvisten
a las ovejas ante los lobos.
GABRIEL CASTRO RODRÍGUEZ
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