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Colección Narrativa |
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LOS PLACERES Y LOS LIBROS:
De exilio y amores
Fernanda Donoso
MARUSA SILVA estudió en el Liceo 7 de Providencia y a los
17 años estaba en la universidad en Pedagogía en Religión.
Fue una alumna en minifalda, que se sacaba malas notas en los ramos
claves, y en 1974 había egresado de Educación de Párvulos
cuando fue detenida y desaparecida y más tarde abandonó
el país. Y en los ’70 y ’80 vivió en Perú,
Haití, República Dominicana, Estados Unidos y Venezuela.
En su libro “Tejiendo con color damasco” cuenta su vida
que llama desde la portada “de exilio y amores”. Esta
es una fuerte historia de la generación de Machuca y Palomita
Blanca.
Comienza en Chile, pero también en Caracas, cuando Marusa
entiende la profundidad de su silencio, su necesidad de contar:
“Nunca le había contado a mis compañeros del
Ateneo todo lo que había vivido en Chile, nada de mi exilio,
tampoco expresaba mis sentimientos, cómo echaba de menos
a mi mamá y a mis hermanos, al Tutita y a mis primas, a todo
Chile”. Más tarde dice: “Pero el pasado, que
siempre intentaba y quería borrar, se hacía presente
nuevamente, con una aterradora visión: la visión de
la locura y el terror que había vivido los días en
que me tomaron presa en la calle Augusto Villanueva, cuando muchas
veces pensé que no salía viva. Por algún motivo,
la vida y sus sorpresas me habían puesto de nuevo frente
al pasado. No me quedaba otra alternativa: tenía que recordar”.
Marusa enfrenta la narración de su vida, que en una zona
es la escritura de la nostalgia absoluta, de un país perdido
para todos, para siempre. El suyo es el libro del regreso: de los
reencuentros a veces fallidos y del reencuentro con su propia alma.
Esta narración en primera persona tiene toda la fuerza y
el encantamiento de lo real. “Contar una vida no es suficiente
y contarlas todas no es necesario” dijo un anónimo,
y la autobiografía como género está en el aire.
En la autobiografía se juntan e insisten importantes sueños:
la necesidad de ordenar la vida, el impulso de convertir eso que
se llama socialmente “fracaso” en éxito. (O por
lo menos cambiar el signo de la vida y convertirla en una tan válida
como la del propietario(a) de algunos bienes raíces, por
decir lo menos).
Marusa Silva, esta Palomita Blanca de la clase media ñuñoína
pura sin mezclas, busca su propio lugar en el mundo en el acto de
escribir. Su rebeldía es una marca de refinamiento. Es una
cuestión de actitud. A partir de 1996, abandona sus trabajos
como educadora y comienza a escribir y a recordar. En 1999 publica
“El sueño de Pamela”, material didáctico
en forma de cuento. Y sigue escribiendo: “Mi hermano me dice:
Eres una ociosa, tienes que poner los pies en la tierra, ¿Te
crees princesa? Mi papá verdadero: Si vas a escribir, te
quedarás cada vez más sola y más pobre. A nadie
le interesa tu vida. Viene Almendra y me dice: Pero tú no
haces nada, mamá, te pasas en la casa haciendo nada. Tienes
que buscar un trabajo. Pasa Luciano y me grita: ¡Trabaja,
poh mierda!
“TEJIENDO CON HILO COLOR DAMASCO de exilio y amores”
Marusa Silva
Editorial Cuatro Vientos
Santiago de Chile, 2005, 376 páginas
Diario La Nación, jueves 1 de diciembre
de 2005
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