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Colección
Programación
Neurolingüística |
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La
Estructura de la Magia Vol.2
Cambio y congruencia
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Richard Bandler y John Grinder
P R O L O G O
¿Por qué un cisne?
G. Bateson, Metálogos
Muchos años, casi dos décadas,
durmió la edición de este segundo tomo de La Estructura
de la Magia, la presentación formal del "metamodelo"
al mundo de la psicoterapia profesional. El proyecto era ambicioso
y claramente definido: proponer un modelo que pudiera explicar el
fenómeno psicoterapéutico de distintos enfoques exitosos
-en realidad, de cualquier enfoque o modelo. De tal modo, dijeron
los autores en una oportunidad, no se trataba de una nueva modalidad
terapéutica, sino de una sistematización de la comunicación
terapéutica eficaz, aplicable a cualquier modelo particular.
La historia que vino es bastante conocida: el "metamodelo"
se transformó en la Programación Neurolingüística,
el respeto implícito a todas las formas de hacer terapia
y a todas las ideologías sobre ella dio paso a la explícita
devaluación de todo otro modo de practicarla que no fuese
la P.N.L. En fin, es precisamente esa historia la que hace importante
presentar esta publicación, largamente esperada.
En efecto, reencontrarnos con la
racionalidad que dio origen a la P.N.L., la metódica búsqueda
de la estructura subyacente al fenómeno terapéutico,
nos permite reflexionar sobre nuestro quehacer, su status y su enseñanza.
La demencial idea de que es posible diseñar un manual de
instrucciones que aplicadas por cualquier "usuario" resulte
en una psicoterapia exitosa, no es más que un desliz del
pensamiento científico-tecnológico, una derivación
vulgar, no estética, de un modo de pensar las cosas del mundo,
típico de occidente y que nos ha permitido tratar con ellas
tan exitosamente. En verdad, el intento por formular una explicación
de la relación terapéutica, y de toda interacción
humana, es una bella aventura para quienes se interesan profundamente
por el fenómeno humano, y si tal intento surge desde la ciencia,
entonces la explicación debe ajustarse a su legalidad. Pero
una cosa es la experiencia y otra su explicación; la explicación
no reemplaza el fenómeno, nos advierte H. Maturana. Una cosa
es lo que sucedía entre un paciente y Fritz Perls o Erickson,
y otra es el metamodelo. Sin duda este desarrollo de Bandler y Grinder
nos dan una luz interesante desde la cual observar un fenómeno;
igual cosa nos da, por ejemplo, el modelo explicativo de J. Haley.
Lo que el modelo no dice, no puede decir, es la actitud que Perls,
Erickson o la Satir tenían cuando practicaban su arte: atentos,
profundamente interesados en el paciente: amándolo, sin duda,
como amaban su quehacer, inmersos en el fluir del presente de la
relación. Tal actitud no la entregan las instrucciones "paso
a paso"; así como un arte se aprende en la convivencia
con un maestro, un modo de ser (estar) en el mundo se aprende viviéndolo
("lo que natura non da..."). En efecto, esa actitud atenta
al presente, curiosa, juguetona -la del Poeta, la del Místico,
la del Científico- es el resultado de una particular historia
humana, de una configuración inédita de conversaciones,
lecturas y atardeceres. Quien hace de su vida un arte, generará
belleza a cada paso; cortará el césped, hará
terapia y descansará con excelencia. Quien no atienda a su
existir mientras camina al consultorio, tal vez no sepa como hacerlo
una vez dentro de él. A ser terapeuta se aprende en la calle,
así como un pintor no aprende a serlo en la escuela de Bellas
Artes.
Dada la actitud "correcta",
cualquier técnica puede ser adecuada; éstas, en especial.
Mal que mal, nadie jamás se ha podido poner de acuerdo en
si la Psicoterapia es arte, técnica o sacramento. Invitamos,
entonces, a todos los que trabajan en la tarea de asistir a otras
personas en su proceso de crecimiento a que lean críticamente
el libro, en que concluye la presentación de las bases formales
de lo que después se llamaría Programación
Neuro-Lingüística: la racionalidad detrás de
tantos diálogos y chasquidos. Y lo invitamos a que genere
sus propias tácticas y meta-tácticas; su propia y
personal P.N.L.
Carlos González M.
Agosto de 1994, La Herradura, Coquimbo
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